Una mañana con Patricia Espinosa y la Convención Marco para el Cambio Climático.

por Jorge López de Bustamante, estudiante de Economía, miembro del equipo de planificación de OVImun.

El pasado jueves 20 de octubre la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo contó con la presencia de Patricia Espinosa, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y el acuerdo de París, premiada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2016. Durante su intervención estuvo acompañada por el profesor del departamento de Economía Aplicada de la Facultad José Alba, especializado en desarrollo sostenible y valoración económica de los espacios naturales, así como en los aspectos económicos de los procedimientos de impacto ambientes.

Patricia Espinosa expuso que el Acuerdo de París supuso una luz de esperanza en un periodo de fuertes tensiones en el que persisten los conflictos y crisis de todo tipo. No sin antes reconocer la contribución de su predecesora Christiana Figueres, pues fue bajo su liderazgo cuando se aprobó el Acuerdo de París. Previamente al inicio del mismo, el mundo asistió a Cumbre de Copenhague en 2009, que ha sido calificada en innumerables ocasiones como un fracaso y una oportunidad perdida, un momento oscuro en la historia de las negociaciones para luchar contra el cambio climático.

Patricia Espinosa no dejó pasar la oportunidad de comentar el acuerdo alcanzado por casi 200 países a mediados del mes de octubre en Kigali (Ruanda) para eliminar de forma progresiva el uso de hidroflurocarbonos, empleados en frigoríficos y aparatos de aire acondicionado y que son unos de los gases que más contribuyen al efecto invernadero. Igualmente hizo mención a un acuerdo internacional alcanzado días antes para reducir las emisiones producidas por el sector de la aviación.

A todo ello hay que sumarle el Acuerdo de París, que a sus ojos es una verdadera agenda para trasformar el modelo de crecimiento y de desarrollo, de los cuales destacó tres características excepcionales:

En primer lugar, el compromiso que supone por parte de los gobiernos de limitar el incremento de la temperatura a 2 grados centígrados, tratando de permanecer lo más cerca posible de los 1,5, para posteriormente a mediados de siglo alcanzar la neutralidad climática. Espinosa recalcó que a pesar de parecer a simple vista aumentos insignificantes hablar de medio grado arriba o abajo tiene fuertes efectos sobre el clima, el aumento de las catástrofes meteorológicas, la elevación del nivel del mar, etc.

La segunda característica del acuerdo es la universalidad, ya que todos los países, los 190, acorde a su nivel de desarrollo y características nacionales, asumen obligaciones y reconocen, sin excepción, que deben realizar esfuerzos en la lucha comta el cambio climático.

La tercera característica extraordinaria es que los Acuerdos de París reconocen el papel que deben jugar los actores no estatales en la lucha contra el cambio climático. Desde el sector privado a la sociedad civil pasando por los gobiernos municipales.

Finalmente indicó que todos debemos formar parte de la gane transformación que suponen estos acuerdos e invitó al público a reflexionar sobre sus vidas y su futuro y sobre la forma en que cada uno puede contribuir a acelerar esta transformación.

Durante el turno de preguntas recalcó las diferencias entre los Acuerdos de París y el conocido como Protocolo de Kioto, basándose en las características anteriormente citadas, especialmente en la universalidad del mismo, con la que no contaban los acuerdos firmados en Kioto. Si bien Patricia Espinosa huyó de cuestionar si el actual sistema económico basado en el consumo en masa y en el beneficio económico es compatible con la sostenibilidad medioambiental y la lucha contra el amigo climático, y de serlo así cómo es esto posible.

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