24/12/2018

Consejo de Seguridad 2019

«Seguridad del tráfico marítimo internacional: Situación en el Golfo de Adén y el Cuerno de África»

Una realidad de la que quizá el mundo occidental llevaba mucho tiempo huyendo ha llegado para quedarse: vivimos en un mundo multipolar en lo geoestratégico. Ya no hay socios preferentes, todas las alianzas estratégicas están en jaque y el sólido equilibrio establecido tras la II Guerra Mundial entre los Aliados occidentales (base de los últimos 70 años de desarrollo en nuestro mundo) se resquebraja allí donde EEUU tiene un interés divergente del de sus socios europeos. El eje de la presión estratégica mundial se ha desplazado desde ambos lados del Atlántico hacia el Índico y el Pacífico y las llaves de los pasos entre ellos, claves para el tráfico comercial entre todas las potencias emergentes, están sin duda en disputa.

El caso del Golfo de Adén es la clara muestra de lo que nos referimos. Una franja de agua que varía entre 150 y 300 kilómetros en anchura, conecta el Índico con el Mar Rojo, Suez y el Mediterráneo, a través de los poco más de 30 km de anchura del estrecho de Bab-el-Mandeb. Además de reunir a numerosos estados, el Golfo de Adén contempla el tránsito de 3.8 millones de barriles de petróleo diarios hacia Europa, totalizando el 30% de sus necesidades energéticas, además del grueso del comercio entre Europa y Asia. Paralelamente, en sus pesquerías se abastecen los mercados de toda Europa, y todo ello se ha visto amenazado por la presencia de grupos dedicados a la piratería, contra los que la propia Unión Europea mantiene una misión ad hoc.

Además, en sus costas se juega un nuevo partido de la sempiterna disputa islámica por las influencias, cuando la Liga Árabe sostiene una guerra contra los grupos rebeldes houthi, respaldados por la Irán chiíta, y que habían vencido unas elecciones internacionalmente aceptadas. Inevitablemente, los coletazos de esta guerra azotan al tránsito marítimo, y naves de estado ya han sido atacadas en esas aguas sin siquiera participar del conflicto y por medios que a día de hoy resultan desconocidos. China, Francia, la Unión Europea, Japón, Arabia Saudí, Irán, Gran Bretaña, Israel… todos ellos tienen en esta zona la capacidad de reequilibrar o desestabilizar uno de los pasos más importantes para la economía mundial.

Estados:

Estado de los Emiratos Árabes Unidos
Estados Unidos de América
Federación Rusa
Reino de España
Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte
República de Guinea Ecuatorial
República de Indonesia
República de Polonia
República de Somalia
República de Sudáfrica
República del Perú
República Dominicana
República Francesa
República Italiana
República Popular China