16/02/2020

Primera comisión (DISEC) 2016

«Desarme, desmovilización y reintegración: enfoque de género»

Si bien la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad puso énfasis en la importancia de atender las necesidades de los excombatientes según su género, en las cuestiones de desarme, desmovilización y reintegración posbélica, las necesidades de las mujeres han sido hasta la fecha ignoradas.

Los procesos de paz se han centrado tradicionalmente en los hombres armados, considerando a éstos única amenaza para la seguridad y dando por supuesto que en conflictos armados la mujer solo juega el papel de víctima. Sin embargo, las mujeres suponen alrededor del 25% de los componentes de grupos armados, se encargan de los suministros para los combatientes, participan en la difusión de la propaganda política, son esclavas sexuales, agentes de paz, enfermeras y otras figuras indispensables tanto para la continuidad como para el cese del conflicto, muy lejos en todo caso de ser meras víctimas del mismo.

Conscientes de la importancia de la mujer en los procesos de paz, la Oficina de Desarme incorpora la visión de género en el año 2001, si bien los avances en la materia han sido escasos. En la actualidad, menos del 5% de los signatarios en procesos de paz son mujeres y están también infrarrepresentadas en aquellas mediaciones auspiciadas por las Naciones Unidas.

En la guerra, los roles de género se ven alterados, la mujer asume tareas tradicionalmente consideradas impropias y participa más activamente en la toma de decisiones. La guerra supone por tanto la oportunidad de influir en la vida política, económica y social a la que en muchas ocasiones la mujer tiene vedado el acceso en tiempos de paz, por lo que los cambios políticos y sociales en el contexto posbélico son una oportunidad para lograr una sociedad más igualitaria.

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