Comités y temas

ASAMBLEA GENERAL

«Protección del clima mundial para las generaciones presentes y futuras»

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó su primera resolución sobre la protección del clima mundial para generaciones presentes y futuras en 1988. Separados por 30 años, en un mundo se desarrolla a un ritmo mucho mayor del que jamás podríamos haber imaginado, el cambio climático es una temática mucho más prioritaria para la Comunidad Internacional. El lenguaje se ha vuelto mucho más acuciante, y se acompaña de evidencias que nos muestran una realidad aterradora: esta generación de líderes es la última que puede impedir daños irreparables al planeta y a quienes lo habitamos, en palabras de María Fernanda Espinosa, presidenta del 73º periodo de sesiones de la Asamblea General.

En un contexto acuciante, en el que de forma muy veloz nos acercamos a un punto de no retorno en el que ya será demasiado tarde para tomar medidas, con fenómenos como el Ciclón Idai, que devastó Mozambique, Malawi y Zimbaue, la juventud en todo el globo ha levantado la voz, inspirados por las acciones de un grupo de estudiantes suecos personificados en la figura de la activista Greta Thunberg. Fridays for Future sigue encendiendo almenaras. Una generación que pide ayuda, con miedo a que las decisiones de sus mayores hagan inviable la vida tal y como al conocemos.

Pese a lo poco ambicioso de los acuerdos surgidos de la Cumbre Mundial por el Clima celebrada en Madrid, visto por muchos como un fracaso, lo cierto es que el multilateralismo sigue siendo la única vía posible por la que llegar a adoptar las políticas necesarias para mitigar los efectos del cambio climático y conseguir conjugar desarrollo productivo y sostenibilidad ambiental.

En palabras de Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas: esta es una batalla por nuestra vida, pero una batalla que podemos ganar.


CONSEJO DE SEGURIDAD

«Militarización del Ártico»

El océano Glacial Ártico se extiende sobre una superficie de 14.056.000 metros cuadrados en los cuáles existen numerosos recursos naturales  -sobretodo hidrocarburos-, rutas marítimas, enclaves estratégicos e intereses medioambientales. Está rodeado  por superficies terrestres de América del Norte, Groenlandia, Eurasia y diversas islas; y tiene conexión tanto con el océano Pacífico como con el océano Atlántico.

La Guerra Fría (1947-1991) convirtió en protagonista el Ártico. Innumerables recursos económicos, científicos y militares fueron empleados, tanto por Estados Unidos como por la Unión Soviética, para el dominio de esta zona, considerada de vital importancia logística. Tras este período de enfrentamiento, la actividad militar en la región disminuyó considerablemente, sin nunca llegar a desaparecer. Dando lugar a un espacio para la constitución de nuevos marcos institucionales que facilitaran la cooperación entre los estados ribereños, siendo la constitución del Consejo Ártico el mayor éxito.

En los últimos años se ha producido un aumento en el número tanto de intereses como de interesados sobre la región. Además de que varios países, especialmente los conocidos como Artic Five  (Dinamarca, Estados Unidos, Canadá, Rusia y Noruega), han aumentado considerablemente su presencia militar en el Ártico. Este establecimiento de unidades militares, así como la inversión en infraestructuras y centros logísticos puede ser muy útil en situaciones de emergencia medioambiental, misiones de búsqueda o rescate en las rutas marítimas árticas (tanto las existentes, como las futuras). Por el momento se ha optado por la cooperación, evitando el conflicto. Pero lo cierto es que nadie garantiza que los intereses, o los medios utilizados para satisfacerlos, puedan cambiar en un futuro no tan lejano.


COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL (ECOSOC)

«Desafíos demográficos»

De la mano de un cambio generalizado de las pautas de consumo, la globalización trae consigo cambios igualmente importantes en las pautas reproductivas de las sociedades del mundo: en Occidente, estados con tasas de natalidad tradicionalmente estables se enfrentan a la inversión de sus pirámides de población, mientras que los Países en Vías de Desarrollo siguen buscando métodos eficaces con los que permitir a sus ciudadanos salir de la “trampa de la pobreza”, en la que caen como resultado de formar familias demasiado numerosas.

Se mire donde se mire, no hay nación que no se enfrente a ningún desafío de carácter poblacional, y no cabe duda de que las políticas tradicionales, desde la de “hijo único” hasta los “cheques bebé” no bastarán para resolver el problema ni estarán a la altura de la crítica opinión pública.

Para complicar aún más la situación, la emergencia y auge de movimientos de aislamiento, secesión o incluso xenófobos en distintos países del mundo puede limitar en el medio plazo los movimientos migratorios, que han sido hasta ahora un parche en un problema que hoy se revela sistémico.

Del Comité Económico y Social depende encontrar puntos de vista comunes, que unan a los países del mundo para que sean capaces de encontrar soluciones, apoyándose los unos en los otros, de tal modo que el crecimiento económico global y el bienestar de los pueblos pueda seguir creciendo a un ritmo sostenido. La alternativa, que conllevaría la excesiva acumulación de capitales en los países desarrollados, el estancamiento de las economías superpobladas y el vaciado demográfico de áreas de gran interés medioambiental, se presenta como una distopía de la que será mejor protegerse y huir. 


COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS (CDH)

«Situación en América Latina»

A medida que las sociedades se desarrollan, nace la conciencia del sufrimiento colectivo. Surge la idea de que el pueblo es víctima de sus propios gobernantes (elegidos democráticamente, en muchas ocasiones), y donde no se alzan voces de protesta, lo hacen llamadas de atención hacia países más o menos lejanos donde éstas protestan se reprimen de forma sistemática.

Ciertamente, ninguna sociedad es perfecta, y sería inútil pretender lo contrario. Sin embargo, el deterioro generalizado que se ha producido a nivel de derechos humanos en la región de América Latina es ciertamente llamativo. Y no se trata únicamente de que las cifras muestren tasas de delincuencia exorbitantes, crisis financieras o el empeoramiento de las condiciones de vida. Mucho más allá de todo ello, los ciudadanos se alzan y se manifiestan contra las gestiones de sus gobiernos, no solo clamando por las reformas, sino protestando por las vulneraciones sistemáticas de sus derechos fundamentales.

Dado el papel estratégico de América Latina en cuanto a su posición, sus características demográficas y la cantidad de recursos naturales de que dispone la región, hoy se hace imprescindible que los líderes mundiales demuestren que no gobiernan para quienes se benefician de la inseguridad jurídica ni para quienes se enriquecen con la destrucción del medioambiente, sino para la base de ciudadanos que sostienen la pirámide del sistema productivo.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA (UNESCO)

«Protección de bienes culturales en conflictos armados»

La proliferación de los conflictos, especialmente en determinadas zonas caracterizadas por su riqueza histórica, ha llevado aparejada la destrucción y desaparición de bienes de carácter civil, particularmente con un marcado carácter cultural, a lo largo de toda la historia. La identidad cultural que otorgan tales bienes los hace altamente atractivos si lo que se pretende es destruir la memoria de los pueblos y hacer desaparecer su historia y cultura. La preocupación por proteger los bienes culturales en estas zonas de conflicto no ha sido una constante histórica, y la reciente concienciación se estructura a través de normas de derecho internacional humanitario, tanto de origen convencional como de origen consuetudinario y de la normativa interna de los Estados.

La situación de riesgo en la que se encuentra hoy en día el patrimonio cultural en estas zonas calientes, especialmente en torno a Oriente Medio, pone de manifiesto la debilidad de los planes desarrollados para la protección de los bienes culturales por cuanto se violan sistemáticamente sus normas ante la perplejidad del mundo. Casos como el Biblioteca de Sarajevo, la ciudad de Dubrovnik o el puente de Mostar, víctimas de la guerra en la antigua Yugoslavia; el borrado del pueblo kurdo en el Kurdistán turco por parte de funcionarios de Erdogán; las tristes imágenes del antes y después de los diferentes monumentos en Palmira, Patrimonio de la Humanidad desde 1980; la antigua Nínive en Iraq; o el caso de Tombuctú, en Malí, demuestran la fragilidad del patrimonio cultural y la terrible pérdida para la humanidad que supone su destrucción.

Los retos a los que se enfrenta la humanidad a la hora de proteger el patrimonio cultural son cambiantes: las guerras entre Estados evolucionan a conflictos en los que abundan las entidades armadas no estatales; el terrorismo; el fenómeno de los refugiados; la falta de financiación; la politización de la cultura; etc. Todo ello hace necesario abrir el debate sobre la efectividad de la protección jurídica internacional que proporcionan los instrumentos e instituciones vigentes, así como observar la posibilidad de revisión y actualización.

«Libertad de prensa y lucha contra la desinformación»

La libertad de expresión en general y la libertad de prensa en particular constituyen no sólo el núcleo del mandato de la UNESCO, sino uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta la convivencia en sociedad, pues estas libertades permiten el entendimiento mutuo para construir una paz sostenible y duradera en el tiempo.

De un tiempo a esta parte, la encomiable labor de la prensa se está viendo amenaza o cuestionada por la proliferación de opiniones interesadas que, mal entendidas y convertidas en noticia, imposibilitan que la prensa cumpla con el fin para el que fue concebida: informar. De hecho, estamos siendo testigos de una degradación tal que algunos medios han dejado de ejercer el periodismo desde un prisma de libertad y pluralidad para ejercerlo como una labor meramente propagandística, a golpe de titular y de tweet, dejando de lado la realidad y abrazando lo que se ha venido en denominar la posteridad.

Todo esto entra en contraste con la dificultad que sigue existiendo en algunos lugares de nuestro planeta para poder informar de forma veraz. En docenas de países de todo el mundo hay publicaciones que son censuradas, multadas, suspendidas, silenciadas y clausuradas; mientras que los periodistas, reporteros y editores son acosados, atacados, detenidos, secuestrados e incluso asesinados. Esto está pasando y es necesario y conveniente hablar sobre ello.

Kofi Annan, quien fuera Secretario General de las Naciones Unidas ya lo dijo: “Ninguna sociedad democrática puede existir sin una prensa libre, independiente y plural”. ¿Qué debemos hacer para convertir este deseo en una realidad?